Más de una vez se ha sostenido que el ejemplo a seguir es Chile. Quien esto escribe criticó esa postura, pero cuando leo lo siguiente: "Nosotros no queremos cortarle la cabeza a nadie ni restaurar a ningún rey. ¿Qué queremos? Que el centro-derecha sea fiel a sus convicciones profundas: un compromiso con los tres pilares básicos: primero, un sistema político estable con una democracia de verdad, con Estado de derecho, alternancia en el poder, respeto a los derechos humanos, libertad de expresión. Segundo, una economía de mercado, libre, abierta, competitiva, integrada en el mundo; y tercero, un sistema social en el que el Estado asegure a todos un mínimo consistente con la dignidad humana, y por tanto, que sea el más poderoso aliado en la lucha contra la pobreza y las desigualdades." Pienso que hay algo que le envidio a Chile: la derecha que tiene.